COVID-19 y los problemas del sistema agroalimentario en Venezuela. Parte I

Problema agroalimentario

Parte I: COVID-19 y el sistema agroalimentario global

“Nos vemos enfrentados a un verdadero tsunami social: en pocos meses perdimos décadas de avance en la lucha contra el hambre y la pobreza. Necesitamos respuestas que estén a la altura”

Julio Berdegué
Representante Regional para América Latina y el Caribe
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

La llegada del COVID-19 a nuestra región encendió las alarmas de todos los gobiernos y organizaciones internacionales, y estas preocupaciones son bien fundadas. Previo a la pandemia se totalizaban alrededor de 690 millones de personas subalimentadas a nivel global y es probable que gracias al COVID-19 se incorporen entre 83 y 132 millones de personas más al total de subalimentados en 20201. Adicionalmente, 4 mil millones de personas padecen escasez severa de agua al menos un mes al año, 144 millones de niños menores a 5 años presentan retraso en el crecimiento, más de 340 millones de niños sufren deficiencias de micronutrientes y más de 3 mil millones de personas no pueden ni siquiera pagar la dieta saludable más barata1,2. Esta situación se presenta en un contexto donde la producción global de alimentos es suficiente para satisfacer la demanda nutricional de la población1,3. Sin embargo, alrededor del 30% de los alimentos a nivel mundial se pierden anualmente como desechos4, y los conflictos armados, la variabilidad climática, la desaceleración económica, la pobreza y la desigualdad, constituyen un verdadero obstáculo para erradicar el hambre en el mundo. Pero existe también un problema de voluntad política, estimaciones realizadas por la FAO5 indicaban en 2016 que acabar con el flagelo del hambre y la pobreza para el año 2030 era posible, y para ello se requerirían inversiones adicionales por un monto medio anual de 265 mil millones de dólares, una cifra bastante pequeña si se compara con el gasto militar global que solo en 2019 alcanzó la descomunal cifra de ¡1,9 billones de dólares!6 Hasta la fecha, no existe un consenso global sobre las inversiones realizadas en la agricultura. La realidad es que desde el 2014 se han incorporado más de 60 millones de seres humanos a las filas de los subalimentados y todo indica que esta situación se agravará en el futuro cercano por la llegada de la pandemia. Por supuesto que Venezuela no está aislada de esta realidad, considerado como el único país importador neto de alimentos de suramerica7, nuestra nación recibió a la pandemia en un contexto de sanciones internacionales que agudizan la crisis humanitaria compleja que vivimos. En este microanálisis nos proponemos examinar la forma en que el COVID-19 afecta al sistema alimentario global y pone en evidencia sus rasgos más vulnerables. Seguidamente, estudiaremos cómo esta pandemia puede afectar al sistema agroalimentario nacional, y finalmente, ofrecemos algunas sugerencias para mitigar el efecto de la crisis sobre la seguridad y soberanía agroalimentaria de los venezolanos. 

COVID-19 y el sistema agroalimentario global

La buena noticia es que existirá suficiente alimento para satisfacer la demanda mundial en el período 2020-20218. Adicionalmente, las restricciones y prohibiciones a las exportaciones de alimentos que han sido impuestas por algunos gobiernos como medida de prevención frente al COVID-19 solo han afectado al 5% de las calorías comercializadas a nivel mundial hasta ahora, un número muy inferior al 19% que se evidenció durante la crisis de los precios de los alimentos de 2007-20089. En general, los precios de los alimentos han aumentado en Latinoamérica y El Caribe, aunque no existe una tendencia clara dentro de la región10. La realidad es que la crisis generada por el COVID-19 ha sido sobrellevada en materia agroalimentaria hasta ahora por el esfuerzo de los gobiernos, productores, empresas y organizaciones internacionales. Pero no todo es color de rosas, el sistema agroalimentario global presenta un gran número de “cuellos de botella” que lo hacen profundamente vulnerable a los efectos de la pandemia. En este sentido, el Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios11 estima que alrededor del 70% de los alimentos en el mundo son producidos por pequeños agricultores. No obstante, las 10 principales empresas controlan el 90% del comercio de los productos agrícolas, incluyendo la compra de alimentos a pequeños productores. Estos alimentos se transportan en una compleja red comercio hasta a llegar a la mesa de los consumidores. Incluso los insumos primarios (semillas, fertilizantes, maquinaria, combustible, medicamentos veterinarios, etc.) viajan cientos de miles de kilómetros hasta el lugar donde serán usados, y es que la conectividad es uno de los aspectos claves del sistema agroalimentario global. Se estima que 6400 millones de personas en el mundo son alimentadas en alguna medida por las importaciones de alimentos12. En este sentido, las medidas de confinamiento debido a la pandemia suponen una limitante para la movilidad de los trabajadores del campo, una menor demanda de productos agrícolas y una restricción en la cadena global de suministros agrícolas que ya se está sintiendo en todo el mundo. Por ejemplo, el cierre de las escuelas en todo el mundo implica que 300 millones de niños se perderán los almuerzos escolares, que para muchos eran ya la base fundamental de una dieta nutritiva13. Los restaurantes, cafés y cafeterías en las escuelas y otras instituciones representan el 30% de todas las calorías consumidas, y en muchos países estos lugares están cerrados, lo que está dejando a muchos agricultores sin posibilidad de colocar sus productos12. En la zona de Chalatenango, en El Salvador, más de 10 mil agricultores perdieron toda la producción por no tener donde colocar el producto a casusa de cierres de restaurantes y mercados de todo tipo14. En el mes de abril los agricultores ecuatorianos reportaban pérdidas de 40 dólares por quintal de cacao y estimaban una reducción del 50% de la producción en ese rubro15. En Colombia la producción de café disminuyó 8% entre enero y junio y las exportaciones cayeron 12% en ese mismo período16. En Costa Rica la producción de café depende fuertemente de la mano de obra extranjera para cosecha y existe gran preocupación de que las restricciones migratorias en medio de la pandemia impidan materializar la producción17. En Argentina, se perdieron ingresos adicionales por 2 mil millones de dólares en solo dos semanas debido a la baja del precio de la soya y la caída en la producción de cereales 18. En Brasil, el impacto de la pandemia en la agricultura ha sido menos marcado como resultado de las pocas restricciones a la movilidad19, lo cual ha tenido un gran costo social siendo el segundo país en el mundo con mayor número de personas afectadas por COVID-19 hasta la fecha 20

Lo más grave es que estas complicaciones son solo “la punta del iceberg”, en enero de este año la Relatora Especial Sobre el Derecho Humano a la Alimentación 21 señalaba los profundos desbalances del sistema agroalimentario mundial. Para comenzar, debemos precisar que el hambre en el mundo existe no como consecuencia de la falta de alimentos sino como resultado de la pobreza y la desigualdad que impiden a los segmentos más vulnerables de la sociedad acceder a los alimentos, y esta condición se agudizará con la llegada de la pandemia. Debido al confinamiento, se estima que el PIB per cápita se reducirá en un 90% de los países del mundo22. En América Latina y El Caribe este proceso podría aumentar la tasa de desempleo hasta 11,5%23 empujando al umbral de pobreza extrema a unos 53,4 millones de personas en áreas urbanas y otros 30 millones en las áreas rurales7, dificultando aún más el acceso a los alimentos. Esta situación es especialmente delicada en nuestra región, donde el 84% del trabajo agrícola es informal y con una alta presencia de trabajo infantil7. Un poco más, la actividad agrícola es considerada por la Organización Internacional del Trabajo como una de las más peligrosas en el mundo, anualmente más de 170 mil trabajadores agrícolas mueren en su lugar de trabajo24. Irónicamente, aunque la agricultura es considerada estratégica por muchos países, el 80% de los trabajadores del campo en Latinoamérica y El Caribe carece de seguridad social, atención de la salud e indemnización por accidentes laborales. En ocasiones, los trabajadores del campo se ven sujetos a la servidumbre por deudas, a planes de pago a destajo y no gozan de convenios colectivos21, lo que los coloca en una grave situación de vulnerabilidad frente a la pandemia. 

Por otra parte, es un hecho que en los últimos 50 años han incrementado los rendimientos y la productividad en materia agrícola, también se ha mejorado la expectativa de vida en general, se ha reducido la mortalidad infantil y se ha disminuido la pobreza global 25. No obstante, estos beneficios son contrapuestos por la ampliación de las brechas de desigualdad, por el gran impacto del sistema alimentario sobre los ecosistemas, y por el cambio hacia dietas poco saludables que son responsables de gran número de enfermedades. La realidad es que, aunque el sistema alimentario mundial tiene el potencial de alimentar a la población, cuidar la salud humana y garantizar la sostenibilidad ambiental, está amenazando actualmente todos estos aspectos. Se estima que más de 2 mil millones de personas padecen deficiencias de micronutrientes26 y otros 1900 millones sufren de sobrepeso en todo el mundo27. Por primera vez en la historia hay más personas con sobrepeso y obesidad que subalimentadas en el mundo, y mientras el COVID-19 ha causado hasta septiembre de 2020 más de un millón pérdidas humanas, la obesidad es responsable de 4 millones de muertes cada año en todo el mundo21,27. Pero claro, ¡las muertes por obesidad no han afectado tanto a la economía como el COVID-19! Quizás por eso los gobiernos prestan tan poca atención a esta problemática que es considera un asunto de salud pública. Adicionalmente, el sistema agroalimentario mundial es el principal emisor de gases de efecto invernadero y el principal transgresor de los límites físicos del planeta25,28. La evidencia es tan abrumadora que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático reconoce que el actual modelo de producción agrícola es insostenible29 y la llegada de la pandemia ha posicionado nuevamente el debate sobre la necesidad de transformar el sistema alimentario global. Actualmente, numerosas revistas académicas de alto impacto, universidades, gobiernos, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales están dedicando numerosos esfuerzos y recursos para diseñar estrategias que permitan transformar los sistemas alimentarios y Venezuela no debería quedar fuera de este debate en el plano internacional.  

Referencias

1.         FAO, IFAD, UNICEF, WFP & WHO. The State of Food Security and Nutrition in the World 2020. Transforming food systems for affordable healthy diets. http://www.fao.org/3/ca9692en/CA9692EN.pdf (2020) doi:10.4060/ca9692en.

2.         Mekonnen, M. M. & Hoekstra, A. Y. Four billion people facing severe water scarcity. Science Advances 2, (2016).

3.         Berners-Lee, M., Kennelly, C., Watson, R. & Hewitt, C. N. Current global food production is sufficient to meet human nutritional needs in 2050 provided there is radical societal adaptation. Elementa Science of the Anthropocene 6, 1–14 (2018).

4.         FAO. Global food losses and food waste – Extent, causes and prevention. (2011) doi:10.4337/9781788975391.

5.         FAO, FIDA & PMA. Objetivo hambre cero: el papel decisivo de las inversiones en la protección social y la agricultura. (2016).

6.         Tian, N., Kuimova, A., Lopes Da Silca, D., Wezeman, P. D. & Wezeman, S. T. Trends in World Military Expenditure 2019. Stockholm International Peace Research Institute (2020).

7.         CEPAL & FAO. Comisión Económica para América Latina y el Caribe y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Informe COVID-19: Cómo evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria. Acciones urgentes contra el h. (2020).

8.         FAO. Food Outlook – Biannual Report on Global Food Markets: June 2020. Food Outlook, 1. http://www.fao.org/3/ca9509en/ca9509en.pdf (2020).

9.         FAO. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura: Impacto del COVID-19 en la oferta doméstica de alimentos en la región. (2020) doi:10.4060/ca9113es.

10.        FAO. COVID-19: No hay una tendencia común en los precios de los alimentos en la región de América Latina y el Caribe. (2020) doi:10.4060/ca9274es.

11.        IPES-FOOD. Too big to feed. International Panel of experts on sustainable food systems http://www.ipes-food.org/reports/ (2017).

12.        The Economist. The world’s food system has so far weathered the challenge of covid-19. (2020).

13.        Maximo, T. C. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura: Un plan de choque para garantizar el suministro global de alimentos. http://www.fao.org/news/story/es/item/1268156/icode/ (2020).

14.        El Salvador: se perdió todo el cultivo de repollo en la zona alta de Chalatenango a causa del coronavirus. https://www.eleconomista.net/actualidad/El-Salvador-se-perdio-todo-el-cultivo-de-repollo-en-la-zona-alta-de-Chalatenango-a-causa-del-coronavirus-20200512-0001.html.

15.        Agricultores ecuatorianos pierden USD 40 por quintal de cacao debido a crisis por COVID-19 – Pichincha Universal. http://www.pichinchacomunicaciones.com.ec/agricultores-ecuatorianos-pierden-usd-40-por-quintal-de-cacao-debido-a-crisis-por-covid-19/.

16.        Producción colombiana de café subió 12% en junio – Forbes Colombia. https://forbes.co/2020/07/04/economia-y-finanzas/produccion-colombiana-de-cafe-subio-12-en-junio/.

17.        Cafetaleros Costa Rica preocupados por falta recolectores para cosecha por epidemia de coronavirus – Reuters. https://lta.reuters.com/articulo/cafe-costarica-trabajadores-idLTAKBN2412WQ-OUSLT.

18.        Los efectos del coronavirus en el agro: incertidumbre y pérdidas millonarias | CNN. https://cnnespanol.cnn.com/radio/2020/03/15/los-efectos-del-coronavirus-en-el-agro-incertidumbre-y-perdidas-millonarias/.

19.        Brasil prevé una cosecha récord de granos en 2020 pese a la pandemia | Economía | Edición América | Agencia EFE. https://www.efe.com/efe/america/economia/brasil-preve-una-cosecha-record-de-granos-en-2020-pese-a-la-pandemia/20000011-4217757.

20.        Johns Hopkins Coronavirus Resource Center. COVID-19 Map – Johns Hopkins Coronavirus Resource Center. https://coronavirus.jhu.edu/map.html.

21.        ONU. Perspectiva crítica de los sistemas alimentarios, las crisis alimentarias y el futuro del derecho a la alimentación: Informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación. https://undocs.org/es/A/HRC/43/44 (2020) doi:10.18268/bsgm1908v4n1x1.

22.        CEPAL. Comisión Económica para América Latina y El Caribe. Informe Especial COVID-19 No 5: Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones. https://www.wto.org/english/news_e/spra_e/spra303_e.htm. (2020).

23.        FAO & CELAC. Seguridad Alimentaria bajo la Pandemia de COVID-19. Seguridad Alimentaria bajo la Pandemia de COVID-19 (2020) doi:10.4060/ca8873es.

24.        OIT. Organización Internacional del Trabajo: La agricultura: un trabajo peligroso. https://www.ilo.org/safework/areasofwork/hazardous-work/WCMS_356566/lang–es/index.htm (2015).

25.        Willett, W. et al. Food in the Anthropocene: the EAT–Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems. The Lancet 393, 447–492 (2019).

26.        WHO & FAO. Guidelines on food fortification with micronutrients. (2009) doi:10.1242/jeb.02490.

27.        OMS. Obesidad y sobrepeso. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight (2020).

28.        Rockström, J., Edenhofer, O., Gaertner, J. & DeClerck, F. Planet-proofing the global food system. Nature Food 1, 3–5 (2020).

29.        IPCC. Summary for Policymakers. in Climate Change and Land: an IPCC special report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems (ed. P.R. Shukla, J. Skea, E. Calvo Buendia, V. Masson-Delmotte, H.- O. Pörtner, D. C. Roberts, P. Zhai, R. Slade, S. Connors, R. van Diemen, M. Ferrat, E. Haughey, S. Luz, S. Neogi, M. Pathak, J. Petzold, J. Portugal Pereira, P. Vyas, E. Huntley, K. Kissick, J. M.) (In press, 2019). doi:10.1002/9781118786352.wbieg0538.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *